La final de la Copa del Mundo con mayor asistencia de la historia sigue siendo un hito irrepetible, posiblemente inalcanzable hoy por los actuales lineamientos de FIFA y seguridad.
La final de la Copa del Mundo de 2022, disputada en el Estadio Lusail de Catar entre la selección de Argentina y la de Francia, reunió a 88.966 espectadores. Aunque fue un encuentro histórico por el título de Lionel Messi y la tercera estrella argentina, esa cifra no le alcanzó para entrar entre las finales más multitudinarias de la historia del torneo. De hecho, la asistencia a las finales ha variado enormemente a lo largo del tiempo, marcada por los estadios, la seguridad y la evolución del fútbol moderno.
La final con mayor asistencia registrada corresponde al Mundial de 1950, cuando la selección de Uruguay venció a la de Brasil en el mítico Estadio Maracaná de Río de Janeiro Estadio Maracaná. Aquel encuentro, recordado como el "Maracanazo", congregó oficialmente a unas 173.850 personas, aunque algunas estimaciones elevan la cifra a casi 200.000. A pesar de no ser una final tradicional, sino el partido decisivo de una liguilla final, su impacto histórico y su asistencia lo colocan como el mayor registro jamás visto en una final mundialista.
Otras finales de Copa del Mundo con grandes asistencias
En el segundo y tercer lugar aparecen dos finales celebradas en el Estadio Azteca de Ciudad de México Estadio Azteca. En 1986, la selección de Argentina liderada por Diego Maradona derrotó a la de Alemania Occidental ante aproximadamente 114.600 espectadores, en una de las finales más vibrantes de la historia. Antes, en 1970, Brasil superó a Italia frente a unos 107.412 aficionados, en un partido recordado por el brillo de Pelé y uno de los mejores goles en una final, firmado por Carlos Alberto.
Más abajo en la lista aparece la final de 1966 en el estadio de Wembley Wembley Stadium, donde la selección de Inglaterra venció a Alemania Occidental ante 96.924 espectadores, logrando su único título mundial hasta la fecha. También destaca la final de 1994 en el Rose Bowl de Pasadena Rose Bowl, donde Brasil y Italia empataron sin goles tras 120 minutos y el desenlace se resolvió en penales, con 94.194 asistentes presenciando el fallo decisivo de Roberto Baggio.
Finalmente, la final de 1982 en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid Santiago Bernabéu Stadium reunió a unos 90.000 aficionados para ver el triunfo de Italia sobre Alemania Occidental. Este recorrido histórico muestra cómo las finales de la Copa del Mundo solían congregar multitudes gigantescas en estadios abiertos, mientras que en la actualidad, por razones de seguridad, comodidad y aforo regulado, las cifras tienden a ser menores, aunque el interés global por el evento siga siendo masivo.


