Al menos 98 personas murieron y más de 700 permanecen desaparecidas en Nepal, después de que una inundación repentina alcanzó a varias localidades y dañó carreteras y otras infraestructuras cerca de la frontera con el Tíbet (China).
La mayor parte de las víctimas confirmadas por la inundación se concentra en Nepal, donde la Oficina del Primer Ministro informó de la recuperación de 95 cadáveres en las zonas afectadas por la riada del río Bhote Koshi, aunque su identificación todavía no había concluido.
El mismo balance oficial indicó que permanecían sin contacto 484 turistas, 391 extranjeros y 93 nepalíes, además de 44 miembros del Ejército, 28 policías, 13 efectivos de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores de distintos proyectos hidroeléctricos.
Las autoridades continuaban recopilando información para determinar el alcance definitivo de las pérdidas humanas.
La inundación golpeó con especial fuerza el distrito de Rasuwa, en el norte de Nepal, donde la masa de agua alcanzó a primera hora del miércoles las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, junto a uno de los principales pasos terrestres hacia el Tíbet.
El desastre dañó al menos 19 puentes transitables y unos 40 kilómetros de carreteras, además de proyectos hidroeléctricos y otras infraestructuras, lo que dificultó el acceso de los equipos de rescate a algunas de las zonas afectadas.
El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, señaló que los primeros indicios apuntan a que un terremoto registrado por la mañana habría provocado un gran deslizamiento de tierra que bloqueó temporalmente el cauce del río en territorio tibetano, antes de que la acumulación de agua desencadenara la crecida.
El Servicio Geológico de EE. UU. (USGS, por sus siglas en inglés) registró a las 02:52 horas (locales) un sismo de magnitud 4,4, con epicentro unos 77 kilómetros al noroeste de la localidad nepalí de Kodari y a una profundidad de 10 kilómetros.
El Gobierno nepalí declaró durante tres meses zona de desastre las áreas afectadas y ordenó movilizar helicópteros militares y privados para las operaciones de búsqueda y rescate, además de proporcionar atención médica gratuita a los heridos y acelerar la restauración de carreteras, electricidad y telecomunicaciones.
Al otro lado de la frontera, las autoridades chinas informaron de al menos tres muertos y 265 desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong, según un primer balance difundido por el medio estatal CCTV.
El recuento, actualizado hasta las 20:00 horas (locales), precisó que el número concreto de fallecidos y heridos por la inundación seguía bajo verificación mientras continuaban las operaciones de búsqueda y rescate.
*Con información de EFE




