Esta semana los precios de los combustibles en Guatemala registraron una significativa baja: el galón de gasolina regular y súper descendió cerca de un quetzal con 71 centavos, mientras que el diésel cayó casi tres quetzales. Esta tendencia está determinada por factores internacionales que han venido presionando el valor del petróleo y sus derivados a la baja.
En el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas, el director ejecutivo de la Asociación Guatemalteca de Expendedores de Gasolina, Enrique Meléndez, explicó que el descenso responde a una menor percepción de riesgo geopolítico, especialmente luego del acuerdo entre Irán y Estados Unidos.
Esta situación ha permitido que los cargueros circulen de forma más normal por el estrecho de Ormuz, uno de los puntos clave para el transporte mundial de crudo. Además, algunos países miembros de la OPEP, ubicados en esa región, han aumentado su producción, y las proyecciones de crecimiento económico global se han moderado.
El funcionario detalló que cada martes el Ministerio de Energía y Minas actualiza los precios de referencia para las estaciones de servicio, utilizando una fórmula que refleja el comportamiento internacional del mercado. Esta semana eso se tradujo en una reducción de 1.71 quetzales en las gasolinas y de 2.95 quetzales en el diésel.
Incertidumbre en el mercado mundial
Si bien el acuerdo entre Irán y Estados Unidos ha traído tranquilidad, la situación en el estrecho de Ormuz sigue sin estar completamente resuelta. La incertidumbre y la volatilidad persisten debido a declaraciones y tensiones entre distintos gobiernos.
Meléndez mencionó que estos vaivenes influyen directamente en la sensibilidad del mercado del petróleo. Por ejemplo, el precio del crudo WTI podría oscilar entre 65 y 85 dólares, dependiendo de cómo evolucione la estabilidad regional.
Escenarios para el mercado petrolero
Existen dos escenarios principales: Si Irán mantiene abierto el estrecho de Ormuz sin imponer tarifas adicionales a los cargueros, el precio del crudo podría seguir bajando gradualmente a medida que el acuerdo gane confianza; si la situación se normaliza, los costos tenderían a estabilizarse hacia finales de año o comienzos del siguiente.
Por el contrario, si Irán decide aplicar tarifas a los barcos que cruzan por esa vía crucial, aumentarán inmediatamente los costos de transporte y podría generarse presión al alza en los precios por el encarecimiento de los fletes. Algunas alternativas logísticas -como los oleoductos en países del Golfo Pérsico para exportar vía el mar Rojo- están en desarrollo, aunque su impacto aún depende de cómo avance la situación.
Producción petrolera en América y nuevas alternativas
Meléndez resaltó que varios países americanos han incrementado su producción petrolera en los últimos meses. Destacan Estados Unidos, Canadá, Brasil, Guyana y, de manera más moderada, Venezuela. Este aumento contribuye a equilibrar el mercado e incluso puede mejorar el suministro si se mantiene la confianza y llegan nuevas inversiones, especialmente importantes en el caso venezolano.
Guyana ha surgido como un actor relevante gracias a descubrimientos recientes en yacimientos fronterizos con Venezuela. Importantes inversiones petroleras ya están en marcha y las expectativas de crecimiento en ese país son optimistas.
Respecto a Venezuela, las empresas ya han logrado añadir entre 300 mil y 400 mil barriles diarios al mercado. Sin embargo, la recuperación completa de su capacidad productiva dependerá de que existan garantías de certeza y seguridad para nuevas inversiones.
Perspectivas para Irán y el impacto de las sanciones
Otro posible giro sería el levantamiento de sanciones a Irán. Sus reservas petroleras figuran entre las más grandes del mundo y actualmente suministran entre dos y tres millones de barriles diarios al mercado mundial. Si desaparecen las restricciones, los analistas prevén un escenario de sobreoferta de crudo al inicio del próximo año, lo que podría traducirse en precios más bajos y mayor estabilidad.





